Cómo medir las patas de tu perro para acertar la talla de botas

Por Redaccion de RampaParaPerros.com

Medir la pata de un perro lleva cinco minutos y evita casi todas las devoluciones de esta categoría. Lo que no evita es el segundo problema, que es no tener contra qué comparar el número: de las once fichas de bota activas del sitio, una sola dice a qué pata le vale su talla. Y lo dice en pulgadas convertidas.

Así que el número lo pones tú y la tabla la busca cada uno en la página del vendedor.

Papel debajo y peso encima

Necesitas una hoja de papel y un rotulador, más una regla (y algún premio para que tu perro colabore). La medición se hace con el perro de pie y cargando el peso sobre la pata que estás midiendo, nunca con la pata en el aire. Apoyada, la almohadilla se aplasta y los dedos se abren. Ese ancho aplastado es el que tiene que entrar por la abertura de la bota.

Coloca la hoja en un suelo firme y liso, y anímale a apoyar encima una pata delantera de forma natural. Que se apoye él, no que se la pongas tú.

La diferencia entre las dos formas de medir son un par de milímetros, y un par de milímetros en esta categoría es una talla entera.

Las dos marcas de rotulador

Con la pata apoyada, haz una marca de rotulador a cada lado, en el punto más ancho del pie. Retira la pata y mide en línea recta la distancia entre las dos marcas. Eso es el ancho, y ese es el número que decide.

El largo sirve como comprobación y para desempatar cuando dudas entre dos tallas —sobre todo en perros de dedos largos—. No es el que manda.

Repite la operación un par de veces antes de dar el número por bueno. Un temblor o un apoyo de refilón dan resultados que se mueven. Si las dos mediciones no coinciden, haz una tercera y quédate con la repetida.

Las traseras dan un número más pequeño

En muchos perros las patas delanteras son algo mayores porque soportan más peso. Conviene medir las cuatro, o por lo menos una de delante y una de detrás. Cuando salen distintas, la talla se elige por la más ancha: que sobre holgura en las traseras se corrige con el cierre, y que las delanteras no entren no se corrige de ninguna manera.

Anota cada resultado en la misma hoja donde has hecho las marcas (vas a mirarlos dentro de tres semanas, cuando llegue el paquete).

Once fichas de bota y una sola medida

Aquí es donde el trabajo que acabas de hacer se encuentra con el mercado. Las PAWZ de goma natural son la única ficha del catálogo que dice para qué pata sirve una de sus tallas: la Medium corresponde a patas de entre 6,35 y 7,62 centímetros, cifras que delatan su origen porque son dos y media y tres pulgadas justas. Las otras diez describen materiales y cierres sin traducir nada de eso a un ancho.

Con las propias PAWZ conviene además saber en qué te metes, y no lo decimos pese a enlazarlas sino precisamente por eso. Se ponen estirando un cuello de goma y metiendo la pata entera, sin velcro ni cremallera: sujetan muy bien y cuestan de colocar. Y si la talla se queda corta, esa misma abertura aprieta. Sus valoraciones recogidas insisten en ese par de pegas y añaden una tercera que conviene mirar antes de comprar: una uña larga puede perforarlas.

Con el resto, escribe al vendedor pidiendo la equivalencia en centímetros antes de encargar. La talla que tu perro usa en una marca no sirve para otra.

Pelo entre los dedos, y dos milímetros

En perros de pelo largo, el que crece entre las almohadillas ocupa sitio y falsea el ancho hacia abajo: se aplasta al medir y no se aplasta igual dentro de una bota. Añade un par de milímetros al número o recorta ligeramente esa zona antes de tomarlo.

Si tu medida cae justo en la frontera entre dos tallas, sube a la mayor. Una bota un poco holgada se ajusta con el cierre; una pequeña no hay manera de agrandarla.

Y si es un cachorro o un perro que ha cambiado de peso, vuelve a medir. La pata engorda con él.

Pruébalas en el pasillo antes que en la calle

Cuando lleguen, la prueba se hace en casa y nunca en el primer paseo. Con el perro de pie, la bota debe quedar firme sin apretar —ni girar sobre la pata, ni salirse al levantarla, ni marcar los dedos, ni cortar por arriba—. Déjale caminar unos minutos por dentro y observa qué hace.

Levantar mucho las patas los primeros minutos es normal y se pasa. Cojear no.

Si intenta quitárselas sin parar después de varias sesiones, o si al descalzarlo aparecen marcas de presión, el fallo es de talla o de ajuste y conviene resolverlo antes de salir a asfalto caliente o a nieve. Con la caña alta hay que mirar además el contorno del corvejón, que es lo que las mantiene puestas de verdad; es el caso de las botas altas impermeables antideslizantes, las de suela de goma y detalle reflectante y las que cierran con correas reflectantes.

Antes de todo esto conviene estar seguro de que la bota es lo que buscas y no un calcetín, que se mide igual pero resuelve otro problema; la decisión está en calcetines o botas, y en qué casos protegen de verdad, en cuándo compensa ponérselas.

Aquí se mide una pata, y con eso se acaba lo que esta página puede hacer por la tuya. Si hay dolor, si cojea, si tiene grietas o una herida en la almohadilla, eso se mira antes de tapar nada, y lo mira alguien con una formación que en esta redacción no existe.

Si lo que necesitas resolver no es el terreno sino los desniveles de casa, el recomendador orienta según el tamaño de tu perro y el mueble, y la calculadora de inclinación traduce la altura a longitud de rampa.

¿Te ha resultado útil esta guía?

Artículos recomendados de la guía

Los botones «Ver en Amazon» son enlaces de afiliado: si compras a través de ellos podemos recibir una comisión, sin coste para ti. No influye en nuestro análisis.