Prevenir úlceras por presión en perros que pasan mucho tiempo tumbados

Por Redaccion de RampaParaPerros.com

Si ya hay algo en la piel, esto no es una guía de prevención

Mira antes de leer. Si en un codo, en una cadera o en un corvejón encuentras una zona enrojecida que no recupera el color al retirar la presión, una zona sin pelo, engrosada o con costra, o una herida por pequeña que sea, eso ya no se previene: se trata, y lo trata tu veterinario. Cuanto antes se vea, más fácil es que no vaya a más.

Con una lesión ya abierta hay además una cosa que no debes hacer, y es la que más se hace: no le apliques cremas, apósitos ni productos «cicatrizantes» por tu cuenta. Lo que parece un remedio puede empeorar una herida y, sobre todo, puede taparla el tiempo suficiente para que se complique por debajo.

A partir de aquí, el caso es el otro: la piel todavía está bien y queremos que siga estándolo.

Por qué la presión hace daño

Una úlcera por presión, o úlcera de decúbito, aparece cuando una zona de piel aguanta demasiado peso durante demasiado tiempo sin descanso. En un perro que se levanta poco, el propio cuerpo comprime siempre los mismos puntos y esa presión sostenida reduce el riego sanguíneo de la piel. El factor que decide no es el peso —un perro pesado que se mueve no las hace— sino el tiempo sin cambiar de postura.

Pasa más en perros grandes, mayores, muy delgados o con sobrepeso, y en los que se recuperan de una cirugía o de un problema neurológico. Las zonas expuestas son las que tienen hueso cerca y poca grasa que amortigüe: codos y corvejones, caderas e isquiones, el hombro y el costado sobre el que se apoya siempre, y el esternón en los que se tumban mucho en esfinge.

Revísalas todos los días. Es un minuto al día (mejor con el perro relajado, no justo cuando quiere levantarse) y es la parte de todo esto que de verdad cambia el resultado.

Cambiar de lado

Es el gesto más eficaz de la lista, y consiste en que ninguna zona aguante la presión de forma continua. Si tu perro no se recoloca solo, ayúdale a cambiar de lado con regularidad a lo largo del día. Las recomendaciones de cuidados para pacientes senior de la AAHA (2023) plantean, de forma orientativa, recolocar cada pocas horas durante el día a un perro que no se mueve; la frecuencia real depende de su peso, de la superficie y del estado de su piel, y esa es una pregunta para la consulta.

Alterna el lado y evita que pase la noche entera en la misma postura. Usa cojines o toallas enrolladas para sostenerlo y liberar codos y caderas (una toalla enrollada bajo el pecho cambia bastante el reparto). Y si puede levantarse y dar unos pasos, aunque sean pocos, favorécelo: caminar reparte la presión mejor que ninguna cama.

Cuando lo que hace que se quede tumbado en el suelo duro es que no consigue subir a su sitio, la solución no está en la piel sino en el acceso. Ahí una rampa o unos escalones le devuelven la superficie cómoda que ya tenía.

La cama, que aquí es material sanitario

Una buena superficie reparte el peso en vez de concentrarlo. Para un perro que pasa muchas horas tumbado interesa espuma con grosor y densidad suficientes, que no se aplaste hasta tocar el suelo cuando se echa; las viscoelásticas u ortopédicas están pensadas exactamente para eso.

  • Nada de ratos largos sobre baldosa, cemento o parqué sin acolchado.
  • Limpia y seca. La humedad y la suciedad debilitan la piel, y con un perro que tiene escapes esto deja de ser una cuestión de comodidad.
  • Protecciones acolchadas en codos y corvejones, si tu veterinario lo ve útil.
  • Revisa la espuma cada cierto tiempo: cuando se hunde y no recupera, ha dejado de proteger aunque siga pareciendo una cama.

La piel y el peso

Una piel limpia, seca y cepillada resiste mejor la presión, y el cepillado diario tiene una ventaja añadida: es la excusa perfecta para pasar la mano por todos los puntos de apoyo y detectar un enrojecimiento el primer día. Presta atención especial si hay episodios de incontinencia, porque la orina y las heces irritan la piel y suben el riesgo bastante.

El peso trabaja en las dos direcciones. El sobrepeso aumenta la carga sobre los puntos de apoyo; la delgadez extrema deja los huesos sin amortiguación ninguna. El punto bueno está en medio y lo fija tu veterinario, no una tabla.

Cuándo llamar

Consulta si aparece una zona enrojecida que persiste, pérdida de pelo, cualquier herida, mal olor, o si notas que se queja al apoyarse donde antes no se quejaba. Con estas lesiones el margen es de días, no de semanas.

Y si el fondo del problema es que le cuesta moverse y acaba tumbado donde no debería, eso se ataca por otro lado: el recomendador por altura y peso orienta qué ayuda de movilidad encaja con su tamaño, y la calculadora de inclinación antes de comprar comprueba que la pendiente de una rampa le resulte subible.

Lo que aquí se sostiene sobre piel, presión y paciente encamado se apoya en un solo documento: AAHA: guías para perros y gatos senior.

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