Viajar con tu perro en coche: seguridad y normativa

Por Redacción de RampaParaPerros.com

El artículo 18 del Reglamento General de Circulación es la norma que se cita en cualquier discusión sobre llevar al perro en el coche, y no menciona ningún producto. No dice arnés. No dice transportín ni homologado.

Dice que el conductor debe mantener su libertad de movimientos y el campo necesario de visión. Dice que debe prestar atención permanente. Y dice que debe cuidar la colocación de los objetos y animales transportados para que no haya interferencia entre él y todos ellos.

O sea que la norma habla de ti. El perro aparece en ella como una de las cosas que pueden estorbarte —junto con la bolsa del supermercado— y no como el sujeto que hay que proteger.

El sujeto de la norma eres tú

Esa diferencia parece de matiz y no lo es, porque explica por qué media tienda de accesorios se anuncia con la palabra «obligatorio» y ninguno lo es en el sentido literal. No hay una lista cerrada de productos homologados para perros, y la norma tampoco dice que todos deban llevar un arnés de doble anclaje. Afirmarlo es ir más allá del texto, y quien lo hace suele estar vendiéndote precisamente ese arnés.

Lo que sí se te puede exigir es el resultado, o sea que el animal vaya colocado de forma que no interfiera con la conducción. Cómo lo consigas es asunto tuyo y del tamaño de tu perro.

La DGT recomienda, el Reglamento exige

La DGT tiene además una serie de recomendaciones prácticas, que son otra cosa distinta y conviene no mezclarlas. Para animales pequeños aconseja el transportín en el suelo del vehículo. Para animales grandes aconseja el transportín en el maletero colocado transversalmente a la marcha, preferiblemente combinado con una rejilla divisoria. Contempla también arneses de uno o de dos anclajes —y otros sistemas de retención, sin cerrar la lista— y desaconseja llevarlo en brazos o suelto.

Ninguna de esas frases es sancionable por sí misma.

Todas son razonables, eso sí. La diferencia importa el día que alguien te asegure que la ley obliga a algo que en realidad es una recomendación de una página web oficial, por buena que sea esa recomendación.

Una correa de paseo no está hecha para esto

Una correa está diseñada para que un perro camine a tu lado sin irse, que es un trabajo de unos pocos kilos sostenidos, y no para absorber lo que se genera cuando un animal de treinta sale despedido hacia delante en una frenada de verdad. Atada al cinturón puede concentrar toda la carga en el cuello o fallar por el anclaje, que es el punto donde no se suele mirar. Para el coche se usa un sistema pensado para transporte, colocado según sus instrucciones.

Y aquí aplicamos nuestra manía de siempre con las fichas. Si un accesorio se vende como cinturón para perros y no dice nada sobre ensayos ni sobre puntos de unión, no sabemos nada de él. No es que sea malo: es que no hay información, y presentarlo como probado sería inventárselo.

Transportín y rejilla, cada uno hasta donde llega

El transportín tiene que permitir una postura razonable y quedar estable sin bloquear la ventilación, y esa segunda parte se olvida a menudo cuando alguien encaja el maletero hasta arriba de equipaje y deja al perro con la rejilla pegada a una bolsa. En perros pequeños va al suelo del vehículo y no sobre el asiento sin asegurar (que es donde acaba, y de ahí sale volando en la primera frenada).

La rejilla hace una sola cosa y la hace bien: reduce la posibilidad de que el perro llegue al habitáculo y te estorbe. Eso no significa que el animal quede protegido frente a todo lo que pueda moverse dentro del maletero, y la propia DGT aconseja complementar el sistema cuando corresponde. Una rejilla sola resuelve tu problema de conducción antes que el suyo de seguridad.

Subir y bajar del maletero

Para un perro mayor o con movilidad limitada, el acceso al maletero es la parte del viaje que peor lleva. También la que más depende de que hayas medido. Con la altura real del portón y el largo de la rampa se calcula la inclinación. El procedimiento de medida tiene más trampa de la que parece, porque el cero va en el asfalto. La calculadora describe la pendiente que sale, y no certifica ninguna como segura.

Lo que hay que comprobar antes de que suba, con la rampa ya montada:

  • El extremo de arriba, apoyado firme contra el vehículo y sin dejar hueco. Un escalón de tres centímetros contra el paragolpes es donde tropiezan los perros que ya venían dudando, porque lo ven justo cuando han comprometido el paso.
  • La base, quieta.
  • Anchura útil suficiente, que no es la anchura exterior de la ficha.
  • Capacidad declarada por encima del peso real, y el mecanismo trabado del todo antes de la primera pisada.
  • Sitio para ir a su lado, cosa que en un aparcamiento estrecho no siempre hay.

En un SUV o una furgoneta la longitud necesaria se dispara, y el problema con sus números está en rampas para SUV, furgoneta y camper. Para un maletero de altura normal cumple una plegable estable como la Trixie Petwalk. Para uno alto hace falta algo como la PetSafe Happy Ride extralarga. Si el perro no la ha usado nunca, el aparcamiento de un área de servicio es el peor sitio del mundo para estrenarla. Eso se enseña en casa y con calma, siguiendo este método. Con un perro mayor conviene además preparar el coche entero antes de salir y no solo la entrada. Lo vemos en qué cambiar dentro del vehículo.

Durante el viaje

Lo que viene ahora son medidas de bienestar, no obligaciones del artículo 18. Descansos ajustados a la duración del trayecto y a lo que necesite ese perro en concreto, con agua en cada parada. Ventilación suficiente. Y nada de sacar la cabeza por la ventanilla, que además de peligroso para él te distrae a ti. Nunca solo en el coche con calor.

La regla de parar cada dos o tres horas circula como si estuviera escrita en algún sitio. No lo está. Es una orientación práctica, y un cachorro en agosto o un perro con artrosis (que se agarrota si pasa dos horas en la misma postura) piden bastante más que eso. Si el destino es una embarcación, el acceso cambia por completo y lo tratamos en subir y bajar de un barco.

Fuera de España

Las exigencias sanitarias y documentales cambian según el destino y se actualizan. Identificación, pasaporte y requisitos de entrada se comprueban en fuentes oficiales y con fecha (la del último cambio, no la de tu última búsqueda). Nunca en un foro. Lo mismo vale para las sanciones, que dependen del hecho concreto: publicar un importe sin fuente envejece mal.

Fuentes oficiales

¿Te ha resultado útil esta guía?

Artículos recomendados de la guía

Los botones «Ver en Amazon» son enlaces de afiliado: si compras a través de ellos podemos recibir una comisión, sin coste para ti. No influye en nuestro análisis.