Por qué resbala un perro mayor y cómo adaptar sus recorridos

Por Redacción de RampaParaPerros.com

Casi todas las casas con un perro mayor acaban teniendo una alfombra en el pasillo. Y casi todas la levantan para fregar debajo. Muchas la doblan cuando vienen visitas. Bastantes la retiran en verano porque da calor, de modo que el perro pasa media semana caminando sobre la baldosa que se suponía tapada.

Esa es la parte del problema que se queda siempre fuera del texto. Las guías de suelo resbaladizo hablan del perro, y el que decide aquí eres tú. La tracción no se instala una vez: se mantiene y se aguanta estéticamente durante los años que le queden.

Este texto está escrito desde ese lado.

La solución que deshaces cada sábado

Una alfombra que hay que mover para fregar volverá a su sitio torcida. O no volverá. Una que se engancha con el robot aspirador se retira a la semana (o se retira el robot, que también pasa), y una que te parece fea acaba enrollada detrás del sofá en cuanto viene alguien a cenar.

Conviene elegir pensando en eso antes que en el pelo o en el estampado. Lo que decide si una pieza sigue puesta dentro de seis meses es que quepa en la lavadora de casa y que lleve trasera de goma, porque sin ella se desliza sobre el suelo pulido igual que el perro y entonces habrás añadido una superficie móvil a un problema de estabilidad. Si el parqué es delicado, mira la etiqueta antes de fijarla con cinta.

La regla es incómoda y la sostenemos: vale más una alfombra fea que sigue puesta (año tras año, sin discusión) que una bonita que quitas en agosto.

Cuatro trayectos y ni un metro más

No hace falta forrar la vivienda, entre otras cosas porque no hay quien aguante vivir así. Un perro mayor usa cuatro o cinco recorridos fijos y fuera de ellos apenas circula. La alfombra del centro del salón es dinero tirado y además un estorbo para ti, porque por ahí no pasa nunca.

Los metros que sí valen la pena son estos:

  • El pasillo largo, que es donde coge velocidad.
  • La salida a la terraza o al jardín. En muchas casas españolas es el gres más pulido que hay, y encima se moja cada vez que llueve.
  • Alrededor del comedero, donde come con la cabeza baja y las patas fijas.
  • Delante del sofá.
  • Y el arranque de la escalera interior, que es el peor punto de toda la casa porque suma resbalón y desnivel a la vez.

Contados, son pocos metros —bastantes menos de los que uno imagina cuando oye «alfombras»—. Repartidos en piezas sueltas no sirven de nada, porque tres alfombras separadas por medio metro de baldosa obligan al perro a saltar de una a otra y ese es justo el gesto que intentábamos quitarle.

Mejor un camino largo y feo.

Una revisión que te toca a ti

Hay una comprobación que ningún producto sustituye y que solo estás en condiciones de hacer tú, porque exige ver las cuatro patas del mismo animal el mismo día. No es la longitud de las uñas. Es la simetría entre las cuatro.

Cuatro patas con el mismo desgaste significan que sigue repartiendo el peso como siempre. Una uña limada en punta mientras las otras tres están normales indica que ese pie roza el suelo en vez de levantarse del todo.

Eso no lo arregla ninguna alfombra. Es motivo razonable para pedir cita y enseñárselo al veterinario si además le cuesta levantarse por las mañanas. Qué observar antes de esa consulta está en debilidad en las patas traseras. El mantenimiento corriente de uñas y almohadillas lo desarrollamos en perro que se cae o resbala en casa, que es donde toca.

Calcetines, con reservas

Sirven cuando el suelo malo está repartido por toda la casa y las alfombras no llegan a todas partes. Un pack con agarre por las dos caras como los VINATO en talla M cumple, y el criterio para acertar con la talla lo tenemos aparte.

Los que llevamos fichados como calcetín de invierno no valen igual. Los Hemoton de lana aportan calor y algo de agarre, pero su ficha no documenta ningún sistema de cierre y todo apunta a que se ponen estirando. Un calcetín que solo se sujeta por elástico gira en la pata y acaba con la zona antideslizante mirando hacia arriba, que es peor que ir descalzo: tú crees que el perro va agarrado y el perro va sobre tela. Para un perro mayor que patina, no los recomendamos.

Y vuelve a mandar el criterio de antes. Cuatro calcetines hay que ponerlos y quitarlos un montón de veces a la semana, mes tras mes. Si eso no encaja en vuestra rutina, la alfombra gana aunque agarre menos, porque no depende de que ninguno de los dos tenga ganas.

Hay un tercer tipo fichado que conviene no confundir con estos dos, porque no nace del suelo. Los calcetines pensados para que el perro no se lama la pata cubren la zona después de una intervención y traen suela antideslizante de propina, no al revés. Si tu perro está en esa situación, el criterio es de tu veterinario y no de esta guía; y si lo que tienes es un perro sano que patina en el pasillo, no son los que buscas.

El desnivel es otro problema

Todo lo anterior sirve para el llano. Subir a la cama o bajar del maletero mete un impacto que ninguna alfombra amortigua, y para un perro que ya duda al pisar la parte peor es el aterrizaje.

Dentro de casa y para perros pequeños o medianos, una rampa ligera con altura regulable como la Trixie ajustable en altura se recoloca sin esfuerzo entre el dormitorio y el salón. Su tope son 40 kg, así que para un labrador hay que mirar otra cosa (y para un mastín, otra categoría entera). Y da igual lo buena que sea si su superficie resbala tanto como el suelo del que venimos: el agarre de la propia rampa manda tanto como la pendiente.

Vivir con ello

Si el resbalón viene acompañado de caídas o de patas que se abren, esto ya no se resuelve en la sección de menaje. Las adaptaciones domésticas dan comodidad y evitan sustos, pero no tratan nada. Quien puede decir qué hay debajo es tu veterinario, y esa consulta va antes que cualquier compra.

Para lo demás, el listón razonable no es dejar la casa perfecta. Es dejarla en un estado que puedas sostener sin rehacerlo cada semana, porque la adaptación que se abandona deja de proteger el mismo día en que la retiras. Los ajustes que mejor resisten la convivencia —dónde duerme, una luz tenue en el trayecto nocturno— los reunimos en adaptar la casa a un perro mayor, y el cuadro completo de la movilidad senior está en perro mayor: cuidar su movilidad.

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